Reseña cortita y rápida (esta vez sí) del primero de los escritos de Marx del ciclo de 1848-1872 en Francia. Publicado en 1850, Las luchas de clases es el pirmer intento sistemático de explicar un periodo de la historia contemporánea partiendo de los datos económicos y del análisis de las relaciones sociales. Está escrito con anterioridad y de manera mucho más urgente que El 18 de Brumario, casi al mismo tiempo de los acontecimientos narrados (se aprecia aquí la experiencia periodística de Marx), y por tanto carece aun de la solidez y brillantez del segundo.
Se trata de una obra, así como El 18 de Brumario, ya indisociable del célebre prólogo escrito por Engels, en esta ocasión de 1865. Del prólogo merece la pena reseñar su conocidísima comparación entre los socialistas decimonónicos y el cristianismo primitivo bajo el Imperio Romano, así como la sagacidad de Engels para entender la evolución de los Estados modernos y la necesidad de repensar los métodos de la lucha revolucionaria. El texto es asimismo célebre por la fatídica afirmación de que, a través de los medios electorales, el socialismo «avanza de un modo tan espontáneo, tan constante, tan incontenible y al mismo tiempo tan tranquilo como un proceso de la naturaleza» (sic).
El llamado de «El General» a «no desgastar en operaciones de descubierta esta fuerza de choque que se fortalece diariamente, sino conservarla intacta hasta el día decisivo», escrito contra el espontaneísmo insurreccionalista y contra el ultraiquierdismo sucidia, puede ser leído también y de hecho fue usado como argumento de autoridad a favor de la vieja táctica probada del SPD y de toda la Segunda Internacional. El dramático resultado lo conocemos de sobra: a lo hora de la verdad, llegado el día decisivo, la fuerza de choque no se atrevió a actuar.
El texto de Marx, escrito 15 años antes que el prólogo de Engels y tres cuartos de siglo antes de la bochornosa votación de los créditos de guerra en el Parlamento alemán, se centra en los acontecimientos que van desde la derrota de la revolución en junio de 1848 hasta la abolición del sufragio universal en Francia en 1850. Se trata de un texto presentista, donde la inmediatez obliga a una alusión mucho más frenética a los acontecimientos concretos. Pese a ello, Marx presenta una pintura precisa de los movimientos de los diferentes sectores de clase, así como una brillante caracterización del socialismo burgués y de la pequeña burguesía democrática.
Personalmente, me parece recomendable leer El 18 de Brumario antes que Las luchas de clase, para poder acercarse a éste con un conocimiento mayor de los acontecimientos y de la estructura social francesa de la época.