Entre julio y agosto aproveché el trabajo de preparación de una mesa redonda titulada «El movimiento feminista ante nuevos retos: estrategias para salir del impasse» (que tuvo lugar en la XVI Universidad de Verano Anticapitalista y que podrá disfrutarse en breves en formato podcast, con interesantísimas intervenciones a mi lado por parte de Nuria Alabao y Justa Montero) para leer algunas cosas que hacía ya tiempo que tenía pendientes. Una de ellas fue este libro precioso (qué belleza de edición) que en 2021 me trajo en mano desde Chile la compañera Karina Nohales.
Impulsado por la Coordinadora Feminista 8 de Marzo de Santiago de Chile, el libro busca ejercer de archivo público, de memoria colectiva y de herramienta para la socialización de toda la experiencia, materiales y aprendizajes generados por las huelgas feministas de 2018, 2019 y 2020. Hay detrás de este planteamiento una idea poderosa: que lo que hemos hecho es importante. Que merece y necesita ser contado. Que puede ser de utilidad para otras personas. Me parece muy interesante y valioso este paso más allá en el «tomar la voz» feminista. Solamente por ello, el libro ya merecería la pena.
Este trabajo de documentación está estructurado en tres partes: artículos, entrevistas y documentos. Personalmente la sección central es la que más me ha interesado: se trata de conversaciones relativamente largas, con mujeres procedentes de territorios, organizaciones y posturas políticas muy diversas, lo que permite tener una imagen bastante completa del proceso de construcción del movimiento y de sus potencias y límites políticos. Es bastante estimulante pensar a raíz de ellas, ver qué puntos tienen en común con tu propia experiencia, en qué coincides y en qué no. Y el formato (mismo primer bloque de preguntas para todas las entrevistadas, permitir hablar, aceptar respuestas colectivas, transcribir sin edición apenas) me parece profundamente respetuoso y acertado.
Respecto al bloque de artículos, mi valoración es dispar. Textos cortos y muchas veces apenas cronológico-descriptivos, el intento de permitir narrar a representantes de todo el espectro feminista resulta al final repetitivo y plano. Si bien el movimiento feminista adquirió en 2018 un nivel político muy elevado, muchos de los nodos de la constelación no llegaron a desarrollar realmente marcos de discusión y comprensión estratégica, lo que se nota mucho en la capacidad narrativa/propositiva posterior. Las entrevistas funcionan, en ese sentido, mucho mejor.
Por último, el bloque de documentos recoge todos los manifiestos, declaraciones y programas hechos públicos por el movimiento desde 2018 hasta 2020 (fecha en la que se escribe el libro). Por supuesto que el contenido de muchos de ellos ya lo sabemos: era lo mismo que estábamos escribiendo nosotras aquí, lo mismo que tantas elaboraban en tantos lugares del mundo. Pero aún así, me ha gustado leerlos por tres razones. Primera: el papel central que las feministas tuvieron en la revuelta chilena convierte su producción y sus discusiones en elementos importantísimos a gran escala. Segunda: las situaciones específicas que combatían y siguen combatiendo las feministas chilenas, como la lucha por la autonomía y la dignidad del pueblo mapuche o contra las torturas frecuentes en comisaría, hacen de sus documentos una fuente de la que aprender e inspirarnos. Tercera: merecemos la memoria, merecemos poder pensarnos con el filtro del tiempo, necesitamos la acumulación y la experiencia. Y por si eso fuera poco, el «Programa feminista contra la precarización de la vida» es un trabajo fantástico que nos da muchas pistas de por dónde avanzar.
Las compañeras de la Coordinadora 8M de Santiago de Chile se curraron, en plena pandemia, un libro chulísimo. Cuidado, precioso (qué tremenda elección de colores) y acertado en lo estético y en lo político. Creo que es difícil de conseguir por este lado del Atlántico, pero si por casualidad os lo encontráis por cerca vuestro, no dudéis en echarle un ojo. Gracias a Karina por tremendo regalo. Y aprovecho para recordar: falta menos de un mes para el 11 de noviembre, así que todes a pensar y a construir la Huelga General por la vivienda.