Mujeres y trabajo: feminismo, trabajo y reproducción social.

Llego tarde a todo. Presentamos el libro de Susan Ferguson a comienzos de año, con un curso de altísimo nivel que co-cordiné junto a Judith Carreras sin haber tenido tiempo de abrir el volumen. En mayo me invitaron a dar una charla sobre reorganización de los trabajos feminizados en un escenario de transición ecosocial, y decidí que de esa no pasaba. Total, que aquí tengo el libro acabado ya desde hace casi dos meses, languideciendo encima de la mesa, rogándome que sacara un rato para sentarme a escribir la reseña.

La primera vez que leí a Sue Ferguson fue hace algunos años, investigando sobre Lise Vogel a raíz de algunas cosas de Cinzia Arruzza y Tithi Batthacharya. Ferguson y David McNally escribieron el prólogo a la edición de Haymarket de Marxism and the Opression of Women, un texto brillante que puede encontrarse traducido al castellano en la web de Marxismo Crítico y que revolucionó mi forma de enfrentar el problema de la opresión de género y su historización capitalista. Pude escucharla en directo en 2019 en Londres, en el marco de la Historical Materialism Conference, estirando el cuello en la puerta de un pasillo abarrotado por decenas de personas que habían dejado pequeña el aula prevista para su ponencia. Quedé fascinada. La traducción y coedición de su último libro por Sylone y Viento Sur fue seguramente la mejor noticia en los planos intelectual, teórico y político que recibí el año pasado.

Mujeres y trabajo no es, al contrario de lo que me esperaba, una obra de especial dificultad teórica. Más bien se podría definir como una genealogía crítica del pensamiento feminista – seguramente la genealogía más buena, útil y completa que yo haya leído hasta la fecha, desbancando del pódium al gran Matrimonios y divorcios de Cinzia Arruza y (con sus limitaciones) algunas de las conferencias de Kollontai de 1921. La manera en la que Ferguson interroga a cada etapa del movimiento feminista y a sus principales voces (a partir del abordaje que realizan de los trabajos) permite no sólo una desesencialización de la relación del feminismo con la lucha de clases, sino también una ampliación de la visión política y una ruptura de las luchas contra la opresión comprendidas como bolsas sectoriales estancas.

La tesis central de Ferguson es provocativa y radicalmente cierta: el feminismo socialista históricamente hegemónico ha construido una crítica dual del trabajo que no le permite dar una explicación coherente a las experiencias de las mujeres ni plantear hipótesis sólidas para la transformación de las mismas. Por un lado, se analiza el trabajo asalariado con una perspectiva político-económica; por otro, se interpreta el trabajo no remunerado de las mujeres desde una crítica racional-humanista. No hay integración ni articulación posible que permita comprender la manera en que las luchas feministas y obrera son dos caras diferentes de la misma lucha de clases. Tampoco un armazón teórico fuerte con el que defenderse de los intentos de establecer una «opresión principal» por parte del obrerismo fosilizado o del esencialismo de género. No hay, por último, manera alguna de introducir en la ecuación la cuestión racial u otras sin recurrir a una sucesión de adicciones de explicaciones morales y de faltas de reconocimiento carentes de una crítica político-económica de fondo. Se renuncia, en fin, a abordar el Capitalismo como un sistema integrado.

La propuesta política de Sue Ferguson es potente y demoledora. Se lee con bastante facilidad para quien esté habituada a las autoras marxistas (y las mejores feministas lo son) salvo quizá las últimas páginas que sí son más densas, y te deja con un subidón en el cuerpo como para no parar de repetir: esto sí, esto era. La manera en que desgrana y sistematiza no sólo a Wollstonecraft, Tristan, Claudia Jones o Federici (por citar sólo a algunas de las más conocidas de entre las feministas de la igualdad, «de la igualdad críticas» o socialistas, procedentes del pensamiento negro estadounidense o de la reproducción social), sino a muchísimas otras, es sugerente y reveladora.

Y su defensa, partiendo de Vogel y desde la dialéctica apertura/firmeza teórica, de la escuela marxiana de la reproducción social, es seguramente una de las cosas más serias y más útiles para la política de clase y el pensamiento revolucionario del ahora que he leído en mucho tiempo. Leedla, vaya. Sin duda, uno de los libros del año.

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