Amianto es la historia (o más bien, retazos de la historia) de Renato, padre del autor, tubero soldador muerto a los 59 años tras 35 de trabajos industriales con exposición al metal tóxico. A partir de él, Prunetti realiza un retrato bello y sin requiebros de los procesos de construcción identitaria de la clase obrera occidental de la segunda mitad del siglo XX, de sus rituales cotidianos y de su forma de expresar y experimentar las emociones y los afectos. De vivir la vida, al fin y al cabo. Hay todo un recorrido por fábricas, fundiciones, trenes de mercancías y madrugones agotadores, claro. Pero también por barbacoas, chorizos a la brasa, domingos de jardinería, borracheras memorables y partidos de fútbol. Hay, en el esfuerzo por reconstruir el curriculum laboral de un trabajador del metal, la constatación de que la clase obrera existe también y sobre todo por fuera de lo productivo. De que las formas de ocio y de vida que practicamos y aquellas a las que aspiramos están profundamente marcadas por las condiciones de explotación pero que, aún y con todo, son nuestras.
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El texto completo de la crítica de Amianto podéis encontrarlo publicado en Nortes.