Lo tenía por casa y qué mejor momento para leerlo que ahora, pensé el otro día. Este fanzine contiene uno de los textos más conocidos de Huey P. Newton, mítico organizador, junto con Bobby Seale y otros, del Black Panther Party, organización marxista revolucionaria de los Estados Unidos y la más importante organización negra que ha existido jamás en los países colonialistas. Muchas veces reducidos a simple fetiche estético, los Panteras Negras desarrollaron un programa político radical que buscaba acabar con la urgencia social y humanitaria en que vivían (y viven, ya sabemos) las personas negras pobres en Estados Unidos. Aquí hemos recomendado ya muy encarecidamente la recopilación de sus manifiestos y programas de intervención social editada por Libros Corrientes.
En defensa de la autodefensa es un alegato por el derecho de la gente negra a no quedarse parada ante su realidad diaria de abuso sistémico, opresión racista y explotación capitalista. En un contexto histórico claramente marcado por la guerra de Vietnam y las luchas anticoloniales en África, Huey sostiene que «los negros en América son los únicos que pueden liberar al mundo, aflojando el yugo del colonialismo y destruyendo la máquina de guerra». La identificación de la población negra estadounidense como una colonia interna ha sido posteriormente discutida y desmontada por muchos teóricos y activistas (la más reciente, la también marxista Keeanga-Yamahtta Taylor) y muchas de sus afirmaciones parecen simplistas después de 53 años, pero el valor del texto reside en la fuerza de su llamado a desobedecer las leyes injustas y a levantarse contra la represión y la violencia sufridas.
Huey dedica los últimos párrafos a uno de las principales diferencias estratégicos presentes en el movimiento negro: la integración en los círculos de poder para lograr aprobación y generar una imagen de respetabilidad, o «el principio de que el opresor no tiene derechos que el oprimido esté obligado a respetar», por lo que hay que «romper su poder opresivo por cualquier medio que sea necesario». Más allá de los debates que hubo en el seno de los Panteras Negras y de las derivas de algunos de sus líderes (Huey incluido), lo cierto es que el Black Panther Party optó decididamente por la segunda opción. Recibieron por ello un nivel de represión y violencia policial difícil de soportar a largo plazo (asesinatos sistemáticos de sus principales organizadores, encarcelaciones constantes, etc.), pero también el apoyo de las comunidades negras en Estados Unidos, oleadas de solidaridad y admiración internacional, y miles de nuevas afiliaciones en el partido por todo el país.