Querría haber empezado mi sexta lectura de la cuarentena el 25 de abril, pero al parecer siempre llego tarde a los aniversarios. La (pen)última revolución de Europa mantiene el mismo formato que la mayoría de títulos de la serie Crítica y Alternativa (editorial Sylone): capítulos o artículos sueltos, escritos generalmente por varios autores, que ofrecen una visión poliédrica y en movimiento de un mismo tema. En este caso, los autores combinan dos miradas que ayudan a romper la idea de foto fija que nos ha llegado de la Revolución de los Claveles: Fernando Rosas, historiador, escribe y problematiza sobre la dictadura de Salazar y los hechos de 1974-1975; Francisco Louça, economista, desgaja y analiza la evolución posterior de Portugal en relación a su realidad social, sus políticas económicas y a su relación con la Unión Europea.
Dos de los artículos me han resultado especialmente interesantes. El primero es el «Ser o no ser» de la revolución que escribe Fernando Rojas. Como todo acontecimiento conservado en alcanfor, la revolución portuguesa ha perdido para quienes vinimos más tarde su dimensión de proceso, de movimiento con contradicciones y disputas. Yo desconocía que se hubiera alargado hasta 1975 o que hubiera habido hasta cinco gobiernos provisionales. Rojas recupera todo eso desde una perspectiva nítidamente marxista, analizando la evolución del Movimiento de las Fuerzas Armadas y tratando de explicar el por qué de las reacciones (o de la falta de ellas) del Estado portugués. El capítulo que Francisco Louça dedica a continuación a la política del Partido Comunista de Portugal complementa esta mirada.
Por otro lado, y aunque escapa o trasciende a la realidad portuguesa, he disfrutado también mucho con la lectura del capítulo de cierre, en el que Louça realiza un seguimiento del neoliberalismo y del ordoliberalismo desde su aparición como corrientes ideológicas, diferenciándolas del liberalismo clásico y analizando el papel contradictorio que conceden al Estado. Un texto breve pero muy rico, que cierra de manera simbólica un libro que no pretende narrar lo que fue la revolución, sino tratar de entender el modo en que ésta marco la configuración de la democracia portuguesa y la manera en que la burguesía nacional e internacional se ha esforzado desde entonces en quebrar e invertir la conquistada correlación de fuerzas.
Dicen los autores que «todas y cada una de las revoluciones cuestionan radicalmente los futuros del pasado». Haciendo el recorrido aparentemente inverso, podríamos decir que sólo la capacidad (estratégica) de imaginar futuros nos permite comprender el pasado. En la intersección de todo eso, nos queda seguir formándonos para actuar aquí ahora, sobre uno y otro tiempo.