Segunda lectura de cuarentena. Hacía bastante tiempo que no leía clásicos si no era para preparar charlas o debates y el otro día, al ir a devolver El unicornio negro a la estantería, me apeteció. Tenía previsto leer una novela, pero no se puede dejar pasar la motivación lectora cuando llega.
En defensa del marxismo es una compilación de las cartas enviadas por Leon Trotsky a dirigentes de la sección de la IV Internacional en Estados Unidos entre 1937 y 1940. Algunas son correspondencia personal (generalmente notas breves de pocos párrafos) y otras son cartas abiertas publicadas en diferentes órganos de expresión del partido o en la prensa burguesa. En un momento en que el Socialist Workers Party afrontaba debates estratégicos de calado, Trotsky se dirige tanto a dirigentes de la mayoría del comité ejecutivo como de la minoría congresual, y toca diferentes temas del momento que se encuentran profundamente relacionados entre sí: la caracterización de la URSS como Estado obrero, la burocracia, la invasión de Finlandia por Stalin, el pacto con Hitler y las consecuencias en Polonia, la posición de la Internacional ante la política exterior del Komitern y el método dialéctico.
Aunque algunas de las cartas son de interés únicamente para quien esté estudiando los debates de la izquierda revolucionaria a finales de los años 30, hay en el libro también muchas reflexiones útiles para un pensamiento más transhistórico (aunque siempre historizado). Personalmente, me quedo con la necesidad de tomar las decisiones estratégicas no dejándonos llevar por cuestiones coyunturales concretas (que sí pueden condicionar nuestras decisiones tácticas), sino en base a la caracterización social de los fenómenos con un armazón teórico sólido. Esta máxima, que parece quizá una obviedad, adquiere dimensiones de calado si se aplica sistemáticamente, con consecuencias en ocasiones contraintuitivas. Cosas de estar educados en el sentido común dominante.
El libro toca, de manera secundaria, muchos otros temas. Me quedo con la defensa del centralismo democrático frente al fetiche individualista del referéndum, y con los diferentes comentarios que se cuelan en las cartas sobre la guerra en el Estado Español (que se estaba desarrollando en esas fechas). Lectura interesante, fácil de hacer al no tratarse de una obra sistemática sino de fragmentos sueltos aunque continuados, y que ayuda a comprender una época que parece haber desaparecido de la memoria internacionalista de la izquierda.