Hasta aquí.

Sigo con #unpoemaarioalmes y para febrero había decidido leer a Szymborska. No sé qué me esperaba de un Nóbel de Literatura dado a una poeta, pero desde luego algo mucho más cursi. Qué cliché más horrendo, el de asociar la poesía premiada a rimas pastelosas y pensar que todo demás tiene que ser necesariamente marginal y poco reconocido. Supongo que buena parte de la culpa la tiene un sistema educativo que nunca va más allá de Azul de Rubén Darío y los románticos del XIX. Menudo desastre.

Para quienes ya la hayáis leído, lo que digo a continuación no va a revelaros nada, pero para mí Szymborska ha sido toda una sorpresa. Hay algo en sus poemas difícilmente descriptible, que nos sitúa de manera limpia (abierta), concisa y unívoca ante toda su carga irónica e indiscutible. Hay poco cuestionamiento posible. Dicen Abel Murcia y Gerardo Beltrán, traductores de la polaca y entrevistados al final del libro, que Szymborska hace una selección léxica «de exactitud farmaceutica». Es exactamente eso.

Hasta aquí es el último poemario publicado por Wislawa Szymborska antes de morir. Lo escogí un poco al azar (en mi librería tenían sólo éste y una antología) y me pregunto si quizá habría sido mejor empezar por alguno previo, en ella más embrionario. Lo he acabado, en todo caso, saboreando el buen gusto. Y convencida de que repetiré autora de aquí a unos meses.

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