La amiga estupenda.

Acabo de terminar de leer La amiga estupenda y me cuesta sacarme el olor a Nápoles de la cabeza. Me recomendó el libro una amiga italiana a la que quiero mucho y, en esto de vincular países y ciudades a personas, decidí leerlo convencida de que me iba a gustar como me gusta ella. No ha decepcionado. El haber viajado a Nápoles en octubre, el tener muy presente todavía la sensación profunda que esa ciudad provoca, ha enriquecido la lectura con atributos casi materiales.

La desconocida Elena Ferrante hace algo que muchos otros intentan con resultados muy alabados pero generalmente mediocres: nos da acceso a la realidad a través del filtro de la comprensión de la narradora, Lénu, primero una niña y una adolescente de 16 años al final del libro. Y esto, que en casos tan aplaudidos como El niño con el pijama de rayas resulta estúpido y nos presenta a los niños como seres simplones incapaces de malos afectos, aquí se vuelve un ejercicio maravilloso. Lénu puede ser envidiosa y calculadora, albergar malos deseos y valorar fríamente si actuar de una u otra forma en función de la consecuencia buscada. Lénu es, en fin, una niña como lo fuimos todas nosotras, y su relación con Lila recuerda seguramente a esa relación tan horrible como querida que la mayor parte de mujeres tuvimos en nuestra infancia con nuestra mejor amiga.

La autora capta de manera excepcional la evolución de la protagonista (¿o es quizá Lila, en realidad, la verdadera protagonista?), y con comentarios sutiles nos permite intuir las miserias particulares de cada personaje, las complejas imbricaciones sociales del barrio y toda una capa de realidad política y social que se desarrolla sin que Lénu sea consciente de ello. El resto de personajes (los muchachos, las chicas, los compañeros de colegio, los adultos del barrio y aquellos otros que despuntan individualmente) no tienen nada de decorado ni figurantes: son reales hasta puntos que duelen.

No sé cuándo podré ponerme con Un mal nombre, el segundo de la tetralogía y que tengo ya también por casa, pero espero el momento con ganas. Y sé que está manido y que, especialmente desde que hicieron la serie, Elena Ferrante ha sido un nombre constantemente recomendado, pero de verdad que merece la pena leer La amiga estupenda.

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